Cuentas para autónomos y empresas

Cuenta de autónomo o cuenta de empresa: la decide tu forma jurídica, y cambia el precio

Nacho · 3 de noviembre de 2026 · 6 min de lectura · Datos verificados el 9 de octubre de 2026

Un hombre de unos treinta años, de perfil, sentado a la mesa de su despacho en casa, mirando un sello de empresa y un sobre cerrado junto a un portátil con la pantalla apagada
El NIF de la empresa no es el DNI de quien la crea: por eso hace falta una cuenta nueva, a nombre de la sociedad, y no basta con renombrar la de siempre. · Imagen generada con inteligencia artificial

La decide tu forma jurídica, no tu actividad: un autónomo (persona física) abre una cuenta de autónomo, y una sociedad (SL, SA) necesita una cuenta a su propio nombre, con su propio NIF, porque tiene personalidad jurídica distinta de la de sus socios.

No es una preferencia ni depende de cuánto factures: la decide tu forma jurídica. Si trabajas como persona física —autónomo, también si eres un emprendedor de responsabilidad limitada— te corresponde una cuenta de autónomo, a tu propio nombre. Si has constituido una sociedad —una SL, una SA— necesitas una cuenta de empresa, a nombre de la sociedad y con su propio NIF. No son dos nombres para el mismo producto: son dos titulares distintos, y casi ningún banco deja mezclarlos.

Por qué no es una elección: la personalidad jurídica

Una sociedad mercantil no es una extensión de la persona que la crea. El artículo 33 del Real Decreto Legislativo 1/2010, que aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, lo dice en una frase: «con la inscripción la sociedad adquirirá la personalidad jurídica que corresponda al tipo social elegido». Desde el momento en que una SL se inscribe en el Registro Mercantil, es un sujeto distinto de sus socios, con su propio NIF, su propio patrimonio y sus propias deudas. Por eso un banco no te deja abrir «la cuenta de tu empresa» con tu DNI: tiene que estar a nombre de la sociedad.

Un autónomo, en cambio, no crea ningún sujeto nuevo. Sigue siendo la misma persona física de siempre, y su actividad económica no tiene NIF propio: usa el suyo. La excepción que más confunde es el Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL), la figura que crea el artículo 7 de la Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores: permite que, cumpliendo unos requisitos de publicidad registral, la responsabilidad de ciertas deudas de la actividad no alcance a la vivienda habitual del autónomo. Es una protección sobre un bien concreto, no una sociedad nueva ni un NIF distinto: un ERL sigue siendo persona física y sigue abriendo una cuenta de autónomo, nunca una cuenta de empresa.

El mismo banco, dos cuentas, y un precio que no es el mismo

Se ve claro en el dato propio. Banco Sabadell tiene dos productos para este caso: la Cuenta Online Sabadell Autónomo, solo para personas físicas, y la Cuenta Sabadell Empresas, solo para sociedades (las dos fichas lo recogen en titulares, comprobadas el 9 y el 7 de octubre de 2026). Las dos publican 0 € de comisión de mantenimiento. La diferencia está en las transferencias, y es donde se juega el dinero de verdad:

  • La Cuenta Online Sabadell Autónomo no cobra transferencias dentro del Espacio Económico Europeo, sin límite de número ni de tiempo, también las inmediatas.
  • La Cuenta Sabadell Empresas las regala solo durante el primer año desde la apertura; pasado ese plazo, su tarifa publicada es un 0,60 % con un mínimo de 6 € por transferencia, también para las inmediatas.

Para comparar cuentas de negocio usamos siempre el mismo uso de referencia: 15 transferencias ordinarias y 2 inmediatas al mes, sobre pagos de 500 €, que es lo razonable para un autónomo o una pequeña empresa de servicios. Con ese uso, la Cuenta Autónomo sale en 0 € al año. La Cuenta Empresas, en cuanto termina su primer año de regalo, sale en 1.224 € al año solo por las transferencias (17 al mes, todas por debajo del importe que activaría el porcentaje, así que se cobra el mínimo de 6 € en cada una: 17 × 6 € × 12 meses). Son dos cuentas del mismo banco, con la misma comisión de mantenimiento de 0 €, y un socio que no se fije en la letra pequeña de las transferencias puede pasar de pagar cero a pagar más de cien euros al mes sin que haya cambiado nada más que el calendario.

No es un caso aislado de Sabadell: es la lógica de casi todos los bancos tradicionales con dos productos separados. La cuenta de autónomo suele venderse como gancho para captar al trabajador por cuenta propia con pocas operaciones; la de empresa asume más volumen y por eso cobra distinto en cuanto ese volumen aparece. Antes de abrir cualquiera de las dos, pide la tarifa completa de transferencias para después del primer año, no solo la oferta de bienvenida.

Qué pasa con tu cuenta de autónomo cuando constituyes una SL

Tu cuenta de autónomo no se convierte en la cuenta de tu sociedad: se queda donde está, a tu nombre y con tu DNI, y la sociedad necesita una cuenta nueva desde el primer día. De hecho, el orden habitual va al revés de lo que parece: para inscribir una SL en el Registro Mercantil, normalmente hace falta antes un certificado bancario de que el capital social mínimo está depositado en una cuenta a nombre de la sociedad en constitución —lo explicamos en qué te pide un banco para certificar el capital social de una SL—, así que la cuenta de empresa suele abrirse antes de que la sociedad exista formalmente como tal. Qué documentos te pedirá el banco para abrirla, y por qué cada uno, está en abrir la cuenta bancaria de una sociedad limitada.

Tu cuenta de autónomo vieja sigue siendo tuya. Si dejas de estar de alta como autónomo porque toda tu actividad pasa a la sociedad, puedes cerrarla cuando quieras (si mientras fuiste autónomo te preguntaste si era obligatorio tenerla separada de la personal, lo contamos en ¿es obligatorio tener una cuenta separada siendo autónomo?); si mantienes parte de tu actividad como persona física, la conservas igual que antes. Lo que no puedes hacer es seguir facturando con la sociedad a través de tu cuenta personal: mezclar el dinero de la SL con el tuyo rompe la separación de patrimonios que es la razón de ser de haber constituido una sociedad, y complica —a veces de forma seria— tu contabilidad y la de Hacienda. Y si sigues de alta como autónomo, mira qué cuentas tratan tu cuota de autónomos como si fuera una nómina: lo repasamos en cuenta nómina siendo autónomo.

Las pocas cuentas que sirven para las dos cosas

De las cuentas que verificamos una a una, la mayoría de los bancos tradicionales reparten sus productos en dos titularidades distintas y no dejan mezclarlas. Entre las fintech hay más flexibilidad: Qonto (en su plan Basic), Finom (con su cuenta Solo) y Wise Business publican, en la página que comprobamos, que admiten indistintamente a un autónomo o a una sociedad en el mismo producto. Que una cuenta admita las dos titularidades no significa que te convenga igual en los dos casos: compara siempre por tu uso real —cuántas transferencias haces, si domicilias recibos, si necesitas tarjetas para más de una persona— y no solo por si te deja entrar.

Una vez sabes cuál te toca, lo que queda es elegir: las cuentas de autónomo y de empresa que hemos verificado, con lo que cuesta cada una con ese mismo uso, están en el ranking de cuentas para autónomos y empresas.

Las condiciones las fija cada entidad y pueden cambiar, así que conviene comprobarlas en su web antes de abrir cualquier cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Qué decide si abro una cuenta de autónomo o una cuenta de empresa?

Tu forma jurídica, no tu actividad ni lo que factures. Si trabajas como persona física —autónomo, incluido el emprendedor de responsabilidad limitada— abres una cuenta de autónomo, a tu propio nombre y con tu DNI. Si has constituido una sociedad (una SL, una SA), la cuenta tiene que estar a nombre de la sociedad y con su propio NIF, porque desde su inscripción en el Registro Mercantil la sociedad tiene personalidad jurídica propia, distinta de la de sus socios (artículo 33 del Real Decreto Legislativo 1/2010, Ley de Sociedades de Capital).

Si soy un emprendedor de responsabilidad limitada, ¿necesito una cuenta de empresa?

No. El Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL), que crea el artículo 7 de la Ley 14/2013, sigue siendo una persona física: lo único que cambia es que, cumpliendo unos requisitos, puede evitar que una deuda de su actividad le embargue la vivienda habitual. No crea una sociedad ni un NIF distinto del suyo, así que la cuenta que le corresponde es la de autónomo, igual que a cualquier otro trabajador por cuenta propia.

¿Puedo convertir mi cuenta de autónomo en la cuenta de mi SL cuando constituya la sociedad?

No se convierte: se abre una nueva. Tu cuenta de autónomo está ligada a tu DNI, y la sociedad tiene su propio NIF desde que se inscribe, así que necesita una cuenta a su nombre, no una heredada de ti. De hecho, para inscribir la sociedad normalmente hace falta antes un certificado bancario del capital social depositado en una cuenta a nombre de la sociedad en constitución (lo explicamos en qué pide un banco para certificar el capital social de una SL). Tu cuenta de autónomo no desaparece: sigue siendo tuya para tu actividad personal, y puedes mantenerla o cerrarla, pero no se le puede cambiar el titular a la sociedad.

¿Hay cuentas que sirvan para autónomo y para sociedad a la vez?

Son la minoría. De las cuentas que verificamos una a una, la mayoría de los bancos tradicionales publican dos productos distintos —uno para personas físicas y otro para sociedades—, cada uno con su titularidad y, a veces, con su precio. Entre las fintech hay más cuentas que admiten indistintamente autónomo o sociedad en el mismo producto, como la de Qonto (plan Basic), la de Finom o la de Wise Business, según su propia página el día que la comprobamos. Aun así, admitir las dos titularidades no significa que el precio te convenga igual en los dos casos: sigue comparando por tu uso real.

¿Por qué la cuenta de empresa suele ser más cara que la de autónomo en el mismo banco?

Porque bonifican de forma distinta, no porque el banco cobre más por servir a una sociedad. Un ejemplo real: la Cuenta Online Sabadell Autónomo no cobra transferencias en el Espacio Económico Europeo, nunca, mientras que la Cuenta Sabadell Empresas las regala solo el primer año desde la apertura y, pasado ese plazo, cobra un 0,60 % con un mínimo de 6 € por transferencia (las dos fichas, comprobadas el 9 y el 7 de octubre de 2026). Con un uso de 15 transferencias ordinarias y 2 inmediatas al mes —el escenario que usamos para comparar cuentas de negocio—, eso son 0 € al año en la de autónomo y 1.224 € al año en la de empresas en cuanto acaba la oferta.

Fuentes oficiales

Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Verifica siempre las condiciones actuales en la web oficial de cada entidad antes de contratar.

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Nacho · Controller financiero

Controller financiero y director de operaciones. Verifico personalmente cada dato de producto contra la web oficial de la entidad que lo vende, y anoto la fecha y la frase literal que respalda cada cifra.

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