No es una preferencia ni depende de cuánto factures: la decide tu forma jurídica. Si trabajas como persona física —autónomo, también si eres un emprendedor de responsabilidad limitada— te corresponde una cuenta de autónomo, a tu propio nombre. Si has constituido una sociedad —una SL, una SA— necesitas una cuenta de empresa, a nombre de la sociedad y con su propio NIF. No son dos nombres para el mismo producto: son dos titulares distintos, y casi ningún banco deja mezclarlos.
Por qué no es una elección: la personalidad jurídica
Una sociedad mercantil no es una extensión de la persona que la crea. El artículo 33 del Real Decreto Legislativo 1/2010, que aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, lo dice en una frase: «con la inscripción la sociedad adquirirá la personalidad jurídica que corresponda al tipo social elegido». Desde el momento en que una SL se inscribe en el Registro Mercantil, es un sujeto distinto de sus socios, con su propio NIF, su propio patrimonio y sus propias deudas. Por eso un banco no te deja abrir «la cuenta de tu empresa» con tu DNI: tiene que estar a nombre de la sociedad.
Un autónomo, en cambio, no crea ningún sujeto nuevo. Sigue siendo la misma persona física de siempre, y su actividad económica no tiene NIF propio: usa el suyo. La excepción que más confunde es el Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL), la figura que crea el artículo 7 de la Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores: permite que, cumpliendo unos requisitos de publicidad registral, la responsabilidad de ciertas deudas de la actividad no alcance a la vivienda habitual del autónomo. Es una protección sobre un bien concreto, no una sociedad nueva ni un NIF distinto: un ERL sigue siendo persona física y sigue abriendo una cuenta de autónomo, nunca una cuenta de empresa.
El mismo banco, dos cuentas, y un precio que no es el mismo
Se ve claro en el dato propio. Banco Sabadell tiene dos productos para este caso: la Cuenta Online Sabadell Autónomo, solo para personas físicas, y la Cuenta Sabadell Empresas, solo para sociedades (las dos fichas lo recogen en titulares, comprobadas el 9 y el 7 de octubre de 2026). Las dos publican 0 € de comisión de mantenimiento. La diferencia está en las transferencias, y es donde se juega el dinero de verdad:
- La Cuenta Online Sabadell Autónomo no cobra transferencias dentro del Espacio Económico Europeo, sin límite de número ni de tiempo, también las inmediatas.
- La Cuenta Sabadell Empresas las regala solo durante el primer año desde la apertura; pasado ese plazo, su tarifa publicada es un 0,60 % con un mínimo de 6 € por transferencia, también para las inmediatas.
Para comparar cuentas de negocio usamos siempre el mismo uso de referencia: 15 transferencias ordinarias y 2 inmediatas al mes, sobre pagos de 500 €, que es lo razonable para un autónomo o una pequeña empresa de servicios. Con ese uso, la Cuenta Autónomo sale en 0 € al año. La Cuenta Empresas, en cuanto termina su primer año de regalo, sale en 1.224 € al año solo por las transferencias (17 al mes, todas por debajo del importe que activaría el porcentaje, así que se cobra el mínimo de 6 € en cada una: 17 × 6 € × 12 meses). Son dos cuentas del mismo banco, con la misma comisión de mantenimiento de 0 €, y un socio que no se fije en la letra pequeña de las transferencias puede pasar de pagar cero a pagar más de cien euros al mes sin que haya cambiado nada más que el calendario.
No es un caso aislado de Sabadell: es la lógica de casi todos los bancos tradicionales con dos productos separados. La cuenta de autónomo suele venderse como gancho para captar al trabajador por cuenta propia con pocas operaciones; la de empresa asume más volumen y por eso cobra distinto en cuanto ese volumen aparece. Antes de abrir cualquiera de las dos, pide la tarifa completa de transferencias para después del primer año, no solo la oferta de bienvenida.
Qué pasa con tu cuenta de autónomo cuando constituyes una SL
Tu cuenta de autónomo no se convierte en la cuenta de tu sociedad: se queda donde está, a tu nombre y con tu DNI, y la sociedad necesita una cuenta nueva desde el primer día. De hecho, el orden habitual va al revés de lo que parece: para inscribir una SL en el Registro Mercantil, normalmente hace falta antes un certificado bancario de que el capital social mínimo está depositado en una cuenta a nombre de la sociedad en constitución —lo explicamos en qué te pide un banco para certificar el capital social de una SL—, así que la cuenta de empresa suele abrirse antes de que la sociedad exista formalmente como tal. Qué documentos te pedirá el banco para abrirla, y por qué cada uno, está en abrir la cuenta bancaria de una sociedad limitada.
Tu cuenta de autónomo vieja sigue siendo tuya. Si dejas de estar de alta como autónomo porque toda tu actividad pasa a la sociedad, puedes cerrarla cuando quieras (si mientras fuiste autónomo te preguntaste si era obligatorio tenerla separada de la personal, lo contamos en ¿es obligatorio tener una cuenta separada siendo autónomo?); si mantienes parte de tu actividad como persona física, la conservas igual que antes. Lo que no puedes hacer es seguir facturando con la sociedad a través de tu cuenta personal: mezclar el dinero de la SL con el tuyo rompe la separación de patrimonios que es la razón de ser de haber constituido una sociedad, y complica —a veces de forma seria— tu contabilidad y la de Hacienda. Y si sigues de alta como autónomo, mira qué cuentas tratan tu cuota de autónomos como si fuera una nómina: lo repasamos en cuenta nómina siendo autónomo.
Las pocas cuentas que sirven para las dos cosas
De las cuentas que verificamos una a una, la mayoría de los bancos tradicionales reparten sus productos en dos titularidades distintas y no dejan mezclarlas. Entre las fintech hay más flexibilidad: Qonto (en su plan Basic), Finom (con su cuenta Solo) y Wise Business publican, en la página que comprobamos, que admiten indistintamente a un autónomo o a una sociedad en el mismo producto. Que una cuenta admita las dos titularidades no significa que te convenga igual en los dos casos: compara siempre por tu uso real —cuántas transferencias haces, si domicilias recibos, si necesitas tarjetas para más de una persona— y no solo por si te deja entrar.
Una vez sabes cuál te toca, lo que queda es elegir: las cuentas de autónomo y de empresa que hemos verificado, con lo que cuesta cada una con ese mismo uso, están en el ranking de cuentas para autónomos y empresas.
Las condiciones las fija cada entidad y pueden cambiar, así que conviene comprobarlas en su web antes de abrir cualquier cuenta.
