La diferencia entre un depósito a plazo fijo y una cuenta remunerada no es cuánto pagan: es quién puede cambiar el tipo y cuándo. En el depósito el tipo queda cerrado hasta el vencimiento y el banco no puede bajártelo; a cambio, el dinero está comprometido y sacarlo antes tiene un precio. En la cuenta el dinero está siempre disponible, pero el tipo es una condición del contrato que la entidad puede modificar, y en muchas el número que sale en el anuncio tiene fecha de caducidad escrita en su propia letra pequeña.
Así que la comparación útil no es la TAE de un anuncio contra la de otro. Es cuánto cobras en todo el plazo. Y ahí las dos cifras se separan mucho más de lo que sugiere la portada.
El ejemplo en euros: 20.000 € durante doce meses
Tres casos, con los tipos que publica cada entidad y que recogen sus fichas, comprobadas el 1 de octubre de 2026:
| Dónde pones los 20.000 € | Tipo publicado | Intereses brutos a 12 meses | Lo que llega a la cuenta |
|---|---|---|---|
| Depósito a 12 meses | 3,00 % TIN (3,03 % TAE) | 600,00 € | 486,00 € |
| Cuenta remunerada sin vigencia declarada | 3,04 % TAE | 608,00 € | 492,48 € |
| Cuenta con promoción de seis meses | 2,50 % TAE y luego 0,30 % | 278,44 € | 225,54 € |
Las tres cifras de la derecha son lo que queda después de la retención del 19 % que el banco practica al pagar los intereses, según el artículo 90 del Reglamento del IRPF. No es el impuesto final: es un adelanto que se ajusta en la declaración.
Dos lecturas, y las dos importan.
La primera: medio punto de TAE en la portada puede ser menos de la mitad del dinero. La cuenta con promoción anuncia un 2,50 % frente al 3,00 % del depósito —medio punto— y acaba el año con 278,44 € frente a 600 €. No es un truco: es que su propia entidad publica que el 2,50 % TAE se aplica durante los seis primeros meses desde la apertura y que a partir del séptimo mes el tipo es del 0,30 % TAE sin condiciones. Repartido entre los doce meses, ese 2,50 % de portada equivale a un 1,39 % real.
La segunda: cuando la cuenta sí aguanta, gana por muy poco. La cuenta remunerada mejor pagada del ranking publica un 3,04 % TAE sobre saldos de hasta 50.000 € para nuevos clientes, y si ese tipo se mantuviera los doce meses pagaría 608 € frente a los 600 € del depósito. Ocho euros sobre veinte mil. Eso es lo que cuesta, con los tipos de hoy, tener el dinero disponible en todo momento: ocho euros al año. Dicho al revés, eso es lo que cobra el depósito por atarlo. La cifra ayuda a decidir mucho más que cualquier «depende».
Y hay una asimetría que conviene ver: esos 8 € a favor de la cuenta no están garantizados y los 600 € del depósito sí. Si el banco baja el tipo de la cuenta en el mes cuatro, la cuenta pierde; el depósito no se entera.
Lo que el banco puede cambiar en cada uno
Esta es la parte que decide, y es norma, no opinión. En una cuenta a la vista el tipo de interés es una condición más del contrato, y el Banco de España explica en su Portal del Cliente Bancario que las modificaciones de las condiciones se comunican al cliente con una antelación mínima de dos meses, y que si no te manifiestas en contra se entiende que las aceptas. Esa misma mecánica es la que explicamos en por qué una subida de tipos del BCE no sube automáticamente el interés de tu cuenta: el banco decide, con aviso.
En un depósito a plazo no cabe esa modificación: el tipo pactado se mantiene hasta el vencimiento, y por eso el banco te pide a cambio que el dinero se quede. Es un intercambio explícito, no una trampa.
La letra pequeña que inclina la balanza y casi nadie pone al lado
Cuatro cosas que no salen en ninguna comparación de TAE y que cambian el resultado:
1. El saldo máximo que remunera cada producto. Casi todas las cuentas remuneradas tienen un tope por encima del cual el dinero deja de pagar: entre las de nuestro ranking hay topes de 50.000 €, de 70.000 € y de 100.000 €, y alguna no lo declara. En los depósitos el límite funciona al revés: hay un importe mínimo para entrar —desde 1 € en unos, 3.000 €, 5.000 € o 10.000 € en otros— y un máximo por imposición. Si tu dinero no cabe entero en el tramo remunerado de la cuenta, el tipo efectivo sobre el total baja sin que nadie te lo diga.
2. Varios depósitos solo aceptan dinero nuevo. Es decir, dinero que venga de otra entidad, o que haga subir tu saldo respecto a una fecha concreta. Si ya eres cliente del banco, puede que el tipo anunciado no sea para ti. Lo que cada entidad entiende por cliente nuevo no es igual en todas, y lo desarrollamos en qué se considera nuevo cliente en un banco.
3. Sacar el dinero antes tiene precio, y cada banco lo cobra distinto. Entre los depósitos de nuestro ranking hay uno que no cobra comisión pero te deja sin los intereses, otro con una comisión del 0,50 %, otro del 2 % que nunca puede superar lo ganado y otro en el que devuelves todos los intereses que ya te habían pagado. En una cuenta remunerada, sacar el dinero cuesta cero. Antes de firmar un depósito, la pregunta no es si se puede cancelar: es cuánto cuesta en tu caso.
4. Qué pasa al vencimiento. Hay depósitos que se renuevan solos si no avisas con antelación —normalmente un mes— al tipo que haya ese día, que puede ser bastante peor que el que firmaste. Otros no se renuevan y te devuelven el dinero y los intereses. Es la casilla que más dinero cuesta por despiste.
En qué están igual: el fondo de garantía y los impuestos
Dos cosas que mucha gente da por distintas y no lo son.
La protección es la misma. El Fondo de Garantía de Depósitos cubre tanto las cuentas corrientes y de ahorro como las imposiciones a plazo fijo, hasta 100.000 € por titular y entidad. Elegir depósito en lugar de cuenta no añade ni quita seguridad; lo que la cambia es la entidad y el fondo del país al que pertenece.
Los impuestos son los mismos. En los dos casos los intereses son rendimientos del capital mobiliario: retención del 19 % al cobrarlos y después a la base del ahorro de la renta, que empieza en el 19 % hasta 6.000 € y pasa al 21 % desde ahí. Con los 600 € de intereses del ejemplo, la factura fiscal es idéntica se hayan generado en un depósito o en una cuenta.
El veredicto, por perfil
- El colchón de emergencias va siempre a la cuenta. Si el dinero es para un imprevisto, atarlo a doce meses es exactamente lo contrario de para lo que existe. Que pague algo menos da igual: la liquidez es el producto.
- El dinero con fecha de uso conocida va al depósito de ese plazo. La entrada de un piso dentro de un año, la obra de la cocina en seis meses, la matrícula del curso que viene. Ahí el plazo no es un coste, porque no lo ibas a tocar igualmente, y lo que ganas es que el tipo no se mueva.
- Si no sabes cuándo lo vas a necesitar, reparte, y el criterio del reparto no es cuánto paga cada uno: es cuánto te costaría cancelar la parte que metas en el depósito. Con una penalización que se come todos los intereses, el depósito solo debería llevarse el dinero del que estés seguro.
- Y si el tipo de la cuenta y el del depósito están a pocas décimas, como hoy, lo que estás decidiendo es si esas décimas compensan renunciar a que te lo cambien. Con 8 € de diferencia sobre 20.000 €, casi nunca.
Los tipos vigentes de cada producto, con la fecha en que se comprobó cada uno, están en el ranking de depósitos y en el de cuentas remuneradas. Y si lo que quieres es la cifra de tu caso en lugar de la del ejemplo, el simulador de depósitos calcula los intereses brutos y netos con tu importe y tu plazo.
