El anuncio de una tarifa de luz “barata” casi siempre enseña un solo número: el precio del kWh. Y ese número, por sí solo, no dice si vas a pagar menos. Lo que de verdad decide el coste de un año de luz son otras tres cosas que no salen en el titular, y las tres se pueden comprobar antes de firmar, no después de la primera factura sorpresa.
1. El precio de portada casi nunca incluye la potencia
La factura de la luz tiene dos partes que se cobran de forma distinta: la energía, que pagas según lo que consumes, y la potencia, que pagas por tener contratados unos kW, todos los días del mes, los hayas usado o no. Lo explica la propia CNMC en su guía sobre la nueva factura de la luz: la potencia es un cargo fijo que no depende del consumo.
El problema es que casi ninguna comercializadora pone el precio de la potencia en el mismo sitio donde anuncia el precio “barato” del kWh. Y una tarifa puede vender la energía más barata y seguir costando más al mes si su potencia es más cara, porque esa parte se paga igual aunque esa semana no hayas encendido casi nada.
Tenemos un ejemplo real con dos tarifas de nuestro ranking: el Plan Online de Iberdrola y Octopus Relax. Octopus vende el kWh a 0,144 € (comprobado el 22 de octubre de 2026), más barato que los 0,1499 € de Iberdrola (comprobado el 16 de octubre de 2026). Pero su término de potencia, sumando lo que cobra en punta y en valle, es bastante más caro: 0,24 €/kW al día frente a 0,197206 €. Con los 4,6 kW que tiene contratados una vivienda española corriente, esa diferencia de potencia son casi 6 € al mes que Octopus cobra y que no dependen de cuánto consumas. Por eso, por debajo de un consumo de unos 1.000 kWh al mes, el Plan Online de Iberdrola —el que anuncia el kWh “más caro”— sale más barato en la factura completa.
2. Comprueba si el precio barato es solo para “clientes nuevos”
Algunas tarifas con el precio más llamativo están reservadas a quien se da de alta por primera vez con esa comercializadora, y no están disponibles para quien ya es cliente. No es ilegal ni es un engaño en sí mismo, pero cambia lo que puedes esperar: si algún día quieres volver a esa misma oferta, puede que ya no puedas acceder a ella como cliente existente.
Dos tarifas de nuestro ranking lo declaran así en su propia web: la Tarifa Luz 24h Online de Endesa (comprobado el 16 de octubre de 2026) y la Tarifa Sin Horas de Imagina Energía (comprobado el 21 de octubre de 2026), las dos restringidas a nuevas contrataciones (detalle completo en tarifa de luz solo para clientes nuevos: qué puedo hacer). Busca en la letra pequeña de la oferta palabras como “exclusivo para altas nuevas” o “nuevos clientes”, y si no aparecen, pregúntalo antes de firmar.
3. Comprueba si el descuento tiene fecha de fin
Esta es la trampa que menos se nota, porque no es ningún engaño: el precio rebajado que anuncia la oferta suele llevar un plazo escrito, normalmente de doce meses, y pasado ese plazo pasas a pagar el precio de tarifa que ya estaba fijado el día que firmaste. No es una subida: es el fin de una condición temporal que tú aceptaste, y por eso la ley no obliga a avisarte con un mes de antelación como sí exige para una subida real (artículo 6.1 del Real Decreto 88/2026).
La Tarifa Sin Horas de Imagina Energía —la misma que vimos restringida a clientes nuevos— es también un buen ejemplo: su descuento del 20 % hace que el kWh pase de 0,119 € a 0,149 € al llegar el mes 13, es decir, unos 7,50 € más al mes y 90 € más al año con un consumo de 250 kWh (comprobado el 21 de octubre de 2026). El análisis completo, con más tarifas y sus cifras exactas, está en qué pasa cuando se acaba el descuento de la luz.
Para comprobarlo tú mismo antes de firmar: busca en el contrato o en el documento resumen la palabra “descuento” y mira si lleva un porcentaje y un plazo al lado. Si lo lleva, pregunta directamente cuál es el precio sin ese descuento, porque ese es el que vas a pagar la mayor parte del tiempo que estés con esa compañía.
4. Comprueba si existe permanencia
Irte de una compañía de luz siempre puedes: el cambio de comercializador es gratuito y nadie puede retenerte el suministro. Lo que sí puede existir es una penalización pactada por escrito si rompes el contrato antes de tiempo, y la ley la limita al 5 % de la energía estimada pendiente, solo en contratos a precio fijo, antes de su primera prórroga anual y si la comercializadora prueba que le causas un daño (artículo 28.3 del Real Decreto 88/2026). De las tarifas que tenemos verificadas, hoy cuatro llevan permanencia activa: Octopus Relax, la Tarifa Única de Alcanzia, la Tarifa Única de Factor Energía y la Tarifa Luz Estable de Nexus Energía, todas con el mismo tope del 5 %. El detalle de dónde mirarlo en tu contrato y qué se puede cobrar de verdad está en tengo permanencia con mi compañía de luz: qué me pueden cobrar por irme antes.
La checklist, en cuatro preguntas
Antes de firmar una oferta de luz que parece barata, estas cuatro preguntas te dicen si lo es de verdad:
- ¿Cuál es el precio de la potencia, no solo el de la energía? Multiplícalo por tus kW contratados y por 30 días: esa es la parte que pagas aunque no consumas nada.
- ¿Ese precio es exclusivo para clientes nuevos? Si lo es, no podrás volver a él siendo ya cliente.
- ¿El precio bajo tiene fecha de fin? Si la tiene, pregunta cuál es el precio sin descuento: ese es el que pagarás la mayor parte del tiempo.
- ¿Hay permanencia? Si la hay, mira qué penalización concreta se aplica y en qué condiciones.
Con las cuatro respuestas puedes calcular el coste real de un año completo —no solo del primero— y comparar esa cifra con otras tarifas de nuestro ranking de energía, en vez de fiarte del número más grande del anuncio.
