Si adelantas una parte de tu préstamo personal —una paga extra, la devolución de Hacienda—, el banco suele dejarte elegir entre dos caminos con el dinero que ahorras: bajar la cuota mensual o acortar los meses que te quedan. Con la misma cantidad amortizada, acortar el plazo te ahorra más intereses, porque el saldo pendiente baja antes y el banco cobra el tipo sobre un capital que se reduce más deprisa.
El tope legal, y sobre qué se calcula
Esto no es cancelar el préstamo entero —eso ya lo cubrimos en cuánto cuesta cancelar un préstamo antes de tiempo—, pero la norma es la misma: el artículo 30 de la Ley 16/2011, de contratos de crédito al consumo, topa la compensación que puede cobrarte el banco por un reembolso anticipado, sea total o parcial, en el 1 % de lo que amortizas si al préstamo le queda más de un año, o en el 0,5 % si le queda un año o menos. Y solo si tu tipo de interés es fijo durante ese periodo: si es variable, la ley no permite cobrarte nada por adelantar capital.
Lo que más se confunde: ese porcentaje se aplica sobre el capital que amortizas, no sobre todo lo que te queda por devolver. Si adelantas 2.000 € de un préstamo al que le quedan más de doce meses, el máximo que te pueden cobrar son 20 €, aunque el saldo pendiente sea mucho mayor.
La cuenta que casi nadie hace: acortar el plazo ahorra más
Lo calculamos sobre un préstamo real y verificado de nuestro ranking: el Préstamo Naranja de ING, con su ejemplo publicado de 10.000 € a 60 meses, TIN fijo del 5,49 % (TAE 5,63 %) y una cuota de 190,97 € al mes (ficha comprobada el 6 de octubre de 2026).
Supongamos que, tras pagar las primeras 12 cuotas, quedan por devolver 8.212,89 € y 48 meses de plazo, y en ese momento se adelantan 2.000 € de golpe. El saldo baja a 6.212,89 €. A partir de ahí hay dos caminos:
- Bajar la cuota, mismo plazo (48 meses): la cuota mensual pasa de 190,97 € a 144,46 € (un ahorro de 46,51 € al mes), y en esos 48 meses se pagan 721,27 € de intereses.
- Acortar el plazo, misma cuota (190,97 €): el préstamo se termina de pagar en unos 35 meses en vez de 48 —casi 13 meses antes—, y en ese tiempo se pagan 529,05 € de intereses.
Con el mismo dinero adelantado, acortar el plazo paga 192,22 € menos en intereses que bajar la cuota. La razón es sencilla: con la cuota más alta, cada pago amortiza más capital cada mes, así que el saldo sobre el que se calcula el interés baja antes.
Este ejemplo es ilustrativo sobre las cifras publicadas de ese préstamo concreto; el banco que gestione tu amortización tiene que entregarte el cálculo exacto sobre tu propio cuadro antes de aplicarla.
Cuándo conviene cada opción
No es solo una cuestión de cuánto se ahorra en intereses:
- Bajar la cuota tiene sentido si lo que necesitas es margen mensual real: el ingreso ha bajado, hay otra deuda que atender, o simplemente prefieres respirar cada mes en vez de ahorrar al final.
- Acortar el plazo tiene sentido si puedes seguir pagando la misma cuota sin apuro: liberas antes esa cuota entera y pagas menos intereses en total, como muestra el cálculo de arriba.
Si lo que estás amortizando es una hipoteca y no un préstamo personal, la disyuntiva es la misma pero con otra norma y otro cálculo detrás: lo explicamos en reducir cuota o plazo al amortizar la hipoteca.
Qué tiene que darte el banco antes de aplicarlo
Según el Banco de España, la entidad está obligada a ofrecerte toda la información necesaria para evaluar tus opciones en un plazo de tres días, en un soporte duradero —es decir, algo que puedas conservar, no una explicación verbal—. Pero no siempre puedes elegir tú: en algunos contratos ya viene especificado de antemano cuál de las dos opciones —cuota o plazo— se aplica a una amortización parcial, así que conviene revisarlo antes de dar por hecho que decides tú.
Si estás valorando un préstamo nuevo y quieres uno con condiciones claras de amortización anticipada, puedes compararlos en nuestro ranking de préstamos personales.
