Que un préstamo esté preconcedido significa que tu banco ha hecho una estimación con los datos que ya tiene de ti —tus ingresos domiciliados, tu historial de pagos con él, los recibos que te pasan— y ha calculado cuánto podría prestarte y a qué precio. No significa que ya te lo haya concedido. La ley le sigue obligando a evaluar tu solvencia antes de celebrar el contrato, así que la cifra de la pantalla puede moverse cuando vayas a firmar.
Y hay una segunda pregunta, que es la que de verdad cuesta dinero: si esa oferta es buena. La app te enseña una cuota, y una cuota no es un precio. Lo que hace comparable un preconcedido es un documento concreto que te tienen que entregar gratis y que casi nadie pide.
Preconcedido no es concedido: lo que falta por hacer
El artículo 14 de la Ley 16/2011, de contratos de crédito al consumo, es explícito: el prestamista, «antes de que se celebre el contrato de crédito, deberá evaluar la solvencia del consumidor, sobre la base de una información suficiente obtenida por los medios adecuados a tal fin, entre ellos, la información facilitada por el consumidor». Ese mismo artículo le permite consultar los ficheros de solvencia patrimonial y crédito, y añade que las entidades de crédito tienen además sus propias normas de gestión de riesgos.
Traducido: el preconcedido es un cálculo previo hecho con lo que el banco ya sabía. La evaluación formal llega después, y por eso el importe o las condiciones pueden cambiar. Si tus ingresos han bajado, si has firmado otra deuda desde entonces o si ha aparecido algo en un fichero de impagados, la oferta de la pantalla no te ata al banco ni el banco queda atado a ella salvo que la hayas pedido por escrito —y eso es justo lo siguiente. Qué documentos te va a pedir esa evaluación formal, y por qué, está desarrollado en qué documentos piden para un préstamo personal.
El documento que te tienen que dar gratis y casi nadie pide
Aquí está la herramienta del artículo. El artículo 10 de la Ley 16/2011 obliga al prestamista a facilitar «de forma gratuita al consumidor, con la debida antelación y antes de que el consumidor asuma cualquier obligación, la información que sea precisa para comparar las diversas ofertas y adoptar una decisión informada». Esa información se entrega en un formulario con nombre propio, la Información normalizada europea sobre el crédito al consumo, cuyo modelo figura en el anexo II de la propia ley.
Lo que trae ese formulario es exactamente lo que no trae la pantalla de la app: la TAE de tu operación, el importe total del crédito, el coste total que vas a pagar, la duración, y los gastos que se suman. Y lo trae en el mismo orden y con los mismos epígrafes en cualquier entidad de la Unión Europea, que es para lo que se inventó.
Hay un segundo artículo que conviene conocer, porque cambia el ritmo de la decisión. El artículo 8 dice que el prestamista, si el consumidor lo solicita, está obligado a entregarle antes de la celebración del contrato un documento con todas las condiciones del crédito, «como oferta vinculante que deberá mantener durante un plazo mínimo de catorce días naturales desde su entrega».
Es decir: la cuenta atrás que te enseña la aplicación es comercial. La que fija la ley son catorce días naturales desde que pides la oferta por escrito. Pedir el documento no compromete a nada y te compra dos semanas para comparar, que es el movimiento más rentable de toda esta operación.
La cuota no es el precio
El preconcedido suele presentarse con el importe y la cuota ya rellenos. Y la cuota se puede bajar sin que el préstamo sea más barato: basta con alargar el plazo. Pagar 120 € durante 72 meses cuesta más que pagar 170 € durante 48, aunque la primera cifra sea más agradable de leer.
El precio es la TAE, porque incluye el interés y los gastos obligatorios de la operación. Cómo se compara de verdad una TAE —y qué entra y qué no entra dentro de ella— lo explicamos en la guía de cómo comparar la TAE real de un préstamo personal. Y si el número que viste venía de un anuncio y no de tu app, conviene saber qué significa exactamente una TAE «desde»: es el precio del mejor perfil, no el tuyo.
Para traducir una TAE a euros antes de decidir, está el simulador de préstamos, que calcula la cuota y el coste total con el importe y el plazo que le pongas.
Qué mirar en la letra pequeña de un preconcedido
Con el documento delante, hay cuatro cosas que se comprueban en dos minutos y que no suelen caber en la pantalla:
- Si la TAE está condicionada. Muchas ofertas publican un precio mejor si domicilias la nómina, contratas un seguro o te quedas con una cuenta concreta. Lo que importa es qué pasa con el precio si dejas de cumplirlo.
- Si hay comisión de apertura. No todas la cobran, y en importes pequeños pesa mucho más de lo que parece, porque se paga entera al principio y se reparte entre pocos meses.
- Si el seguro de protección de pagos es opcional o va dentro. Si es obligatorio para obtener ese precio, su coste forma parte de lo que te cuesta el préstamo.
- Hasta cuándo vale. La vigencia comercial la fija la entidad; la vinculante son los catorce días naturales del artículo 8 cuando pides la oferta por escrito.
Qué pasa si dices que no
Nada. No has pedido nada, así que no hay ninguna solicitud que denegar y no se anota ninguna denegación en ningún sitio. Tampoco deja de ser cliente quien rechaza una oferta de su banco. El miedo a «quemar» la oferta es lo que mete prisa, y la prisa es lo único que convierte una oferta normal en una mala decisión.
Es una situación distinta de la de quien sí ha solicitado un préstamo y se lo han rechazado: eso lo tratamos en el artículo sobre qué hacer si te deniegan un préstamo. Y si tu caso es el contrario —no eres cliente de ese banco y aun así quieres pedir—, está la guía de cómo pedir un préstamo sin ser cliente del banco.
Si en algún momento entiendes que la información precontractual no se te ha entregado como debía, el camino de reclamación empieza en el servicio de atención al cliente de la entidad y sigue en el Banco de España; lo explicamos paso a paso en cómo reclamar a una financiera o prestamista.
Contra qué se mide tu preconcedido
Y aquí está el problema de fondo: el lector tiene una cifra y ninguna referencia. Un 9,5 % de TAE no es alto ni bajo en abstracto; lo es comparado con lo que publica el mercado.
Esta es la horquilla real. Cada barra es la TAE mínima publicada de un préstamo personal de los que tenemos verificados uno a uno contra la web de su entidad, con la fecha de comprobación de su ficha:
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Bankinter 4,54 %
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Banco Santander 5,10 %
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ING 5,63 %
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Ibercaja 6,42 %
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Cofidis 6,95 %
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Cajamar 7,77 %
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Deutsche Bank 7,80 %
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BBVA 8,08 %
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Oney 8,30 %
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Younited Credit 9,99 %
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ABANCA 10,69 %
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Cetelem 11,01 %
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Ibancar 12,74 %
Es el suelo de cada horquilla, el precio del mejor perfil. Sirve para situar tu preconcedido, no para esperar esa cifra. Calculado de nuestros datos: 13 de 13 préstamos personales verificados · comprobado el 9 de octubre de 2026 en la web de cada entidad.
Dos lecturas, y las dos importan:
- Esas cifras son suelos, no promedios. Son el precio del mejor perfil de cada entidad, y la misma ficha publica después una TAE máxima bastante más alta. Si tu preconcedido está cerca del suelo de esta lista, es una buena oferta de verdad. Si está por encima del techo de la mayoría, es momento de pedir el documento y comparar antes de aceptar.
- No es la lista completa del mercado, sino la de los préstamos que hemos verificado. Sirve para situarse, no para dar por cerrado el precio mínimo que existe.
El listado actualizado, con lo que cobra cada uno y lo que exige, está en el comparador de préstamos personales.
Y una advertencia que vale para todo lo anterior: el importe, el plazo y las condiciones de un preconcedido los fija cada entidad a su discreción y pueden cambiar. Conviene comprobarlos en su web o en el documento que te entreguen antes de contratar, que es exactamente para lo que existe ese documento.
